Praga, ciudades de ciudades
Rodín comparó Praga como el paraíso de Dante. Le gustaban sus edificaciones, sus fiestas, sus parques y sus mujeres. Recordamos que Auguste Rodin (París, 12 de noviembre de 1840 - Meudon, 17 de noviembre de 1917) fue un escultor francés contemporáneo a la corriente Impresionista.
Enmarcado en el academicismo más absoluto de la escuela escultórica neoclásica, es el escultor encargado no sólo de poner fin a más de dos siglos en busca de la mimesis en las artes tridimensionales, sino de dar además un nuevo rumbo a la ya obsoleta concepción del monumento y la escultura pública. Es por esto que Rodin ha sido denominado en la historia del arte: el primer moderno.
En realidad Praga es una ciudad de ciudades, separada por un rio, que le da ese imaginen tan especial y única de esta ciudad única.
El castillo de Praga, Malá Strana, la Ciudad Vieja, etc., esconden arte e historia, una historia que está íntimamente ligada a la de toda Europa Central, porque Praga ha sido siempre un termómetro para conocer lo que pasaba en el centro del viejo continente.
El Castillo de Praga
Todo un símbolo de dicha ciudad. Haciendo referencia a la rigidez y la fuerza en el paso del tiempo. Su base es medieval. Aquí surgió en el siglo IX un fortín y una iglesia, en torno al cual fueron ampliándose dependencias: casas sencillas o palaciegas, patios, palacios y edificaciones religiosas.
Hoy, en el Castillo de Praga se pueden ver, principalmente, dentro de un recinto defensivo: la catedral, el palacio real, la basílica de San Jorge, el palacio Lobkowizk, y alguna otra zona cargada de atractivo, como el Callejón de Oro, de sencillas casitas artesanales.
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